Yo me imagino que el
cabrón insensible es de esos cabrones (valga la rebuznancia) que van a un lugar, conocen una chica y, misteriosamente, tres horas después se comen su vagina en el automóvil. Y es que para eso se necesitan habilidades que, para mi desgracia, yo no tengo.
Nunca aprendí a tratar a una mujer. Siempre renegué de esas habilidades y navegué bajo la bandera de que conociéndome se enamorarían perdidamente de mí. Ni lo uno ni lo otro, siempre he sido un wey de esos que cuando salen no agarran ni un resfriado y que cuando las conocen es más atractivo el caracol que mundanamente se pasea por el jardín.
Hoy salí a un antro/bar/lugar-rockero con la chica que se puede jactar de poseer exclusivamente mi categoría del blog "ay dolor". Y, como vil idiota que soy, no hice nada para que estuviera a mi lado; por la simple y extraña razón de que en ese tipo de situaciones no tengo el toque y tacto necesario. Ante esto, cualquiera podría concluir de que no me interesa; nada más erróneo que eso.
He visto miles de personas sumamente idiotas y francamente nacas hacer lo que yo no sé hacer. ¿Es muy complicado? Yo creo que sí; soy introvertido, qué más puedo hacer yo. ¿Qué hacer frente a esto? Es gato encerrado, un círculo vicioso; una petición de principio.
Lloro, no por su desdén, si no por la impotencia de que todo queda en mí y soy yo mismo, por mis trabas, por mis inseguridades, que posiblemente nunca la tenga. Me odio.